Beneficios de la Alabanza

En el Salmo 95:2 leemos lo siguiente: Lleguemos ante su presencia con alabanza; aclamémosle con cánticos. Dios está esperando que nos acerquemos a Él alabándoles y no como muchas veces hacemos, con un largo pliego de peticiones. El Salmo 100:4 aclara un poco más este concepto de alabanza al decir: ¡Entrad en sus pórticos con acciones de gracias, con alabanzas en sus atrios, dadle gracias, bendecid su nombre! (BJ) Existe mucha gente es el mundo, incluyendo algunos que se autodenominan cristianos, quienes se levantan cada día sin agradecerle nada a Dios, sino más bien quejándose por todo. Si no agradecemos la infinita misericordia de Dios hacia nosotros, poco hacemos para alabarlo.

Si tan solo supiéramos los múltiples beneficios de la alabanza, probablemente la tomaríamos más en cuenta. La Biblia nos muestra al menos seis beneficios de la alabanza, los cuales son:

  • Desata el poder de Dios.
  • La tierra produce fruto.
  • Trae la victoria.
  • Atrae salud.
  • Produce paz.
  • Nos cambia.

Veamos lo que dice la Palabra de Dios sobre cada uno de esos seis beneficios de la alabanza.

Desata el poder de Dios

Hechos 16:25,26: Como a la medianoche, Pablo y Silas estaban orando y cantando himnos a Dios, y los presos les escuchaban. Entonces, de repente sobrevino un fuerte terremoto, de manera que los cimientos de la cárcel fueron sacudidos. Al instante, todas las puertas se abrieron, y las cadenas de todos se soltaron.

Al igual que Pablo y Silas, personalmente he visto desatarse el poder de Dios tras la alabanza. Cada mes, mi esposa y yo organizamos una noche de alabanza y adoración en la casa que Dios nos ha permitido administrar y disfrutar. En cada una de esas noches, el poder de Dios se ha manifestado de múltiples formas. Una de esas noches yo venía de tener un fuerte dolor en la parte baja de mi espalda por más de una semana. El dolor era tan fuerte que me impedía doblarme. Sin embargo, no utilicé el dolor como excusa para no participar en la alabanza a mi Rey. Al contrario, sin tomar en cuenta la condición de mi espalda, dancé, salté y me moví como si nada estuviese afectando mi cuerpo. El resultado fue que al final de la noche mi dolor desapareció por completo y desde ese día no lo he sentido jamás para la gloria de Dios.

La Tierra Produce Fruto

Salmo 67:5,6: ¡Los pueblos te alaben, oh Dios! ¡Todos los pueblos te alaben! La tierra dará su fruto; nos bendecirá Dios, el Dios nuestro.

Dios nos bendecirá en la misma medida en que lo obedezcamos y nos ajustemos a Sus métodos. Las bendiciones son uno de los resultados de alabarle a Él. Un pueblo bendecido es aquel que constantemente le rinde honor y gloria al Rey porque si Dios se complace con nuestra alabanza, nos dará todo lo que necesitamos.

Trae la Victoria

2 Crónicas 20:21-22: Después de consultar con el pueblo, designó a algunos de ellos para que cantasen a Jehová y le alabasen en la hermosura de la santidad, mientras iban delante del ejército, diciendo: “¡Alabad a Jehová, porque para siempre es su misericordia!” Cuando comenzaron el canto y la alabanza, Jehová puso emboscadas contra los hijos de Amón, los de Moab y los de la región montañosa de Seír que habían venido contra Judá, y fueron derrotados.

Si Josafat hubiese salido con su ejército a pelear contra tres adversarios mejor armados y con una tropa mucho mayor que la suya, probablemente hubiese sido derrotado. Como hombre temeroso de Dios, Josafat prefirió consultar con el profeta de Jehová y escuchó la voz de Dios ordenándole a alabar en lugar de enfrentar al enemigo en sus propias fuerzas. En obediencia, Josafat y el reino de Judá alabaron al Altísimo, quien se encargó de pelear por ellos y darle la victoria.

De igual manera, Dios espera que cada día nosotros descansemos en Él, ofreciéndole nuestra continua alabanza para permitir que Él actúe en consecuencia otorgándonos la victoria en cada una de nuestras batallas diarias.

Atrae Salud

Proverbios 17:22: El corazón alegre es una buena medicina; mas el espíritu quebrantado reseca los huesos (VM).

Las personas que viven quejándose día a día, además de no sentirse felices, repelen con sus actitudes la buena salud atrayendo hacia sí mismas todo tipo de enfermedades. Muchas veces, estas personas visitan los médicos y los hospitales en donde le hacen todo tipo de análisis los cuales nunca le detectan nada anormal, mas sin embargo se siguen sintiendo enfermas. No se dan cuenta de que los modernos instrumentos de diagnósticos aún no son capaces de identificar el origen de una enfermedad que no provenga de lo físico, de lo tangible. Una vida de alabanza y de acción de gracias a Dios es la respuesta correcta para aliviar mucho de nuestros males físicos.

Produce Paz

Isaías 60:18: Nunca más se oirá de violencia en tu tierra, ni de destrucción y ruina en tus territorios. Más bien, a tus muros llamarás Salvación, y a tus puertas Alabanza.

Dice Filipenses 4:7-8: Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús. Por lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, en esto pensad.

Cuando nuestros pensamientos se enfocan en lo que Dios espera que meditemos y nuestros labios se abren para alabar a aquel que nos amó, esa paz tan diferente a la que ofrece el mundo, el cual es incapaz de entenderla, va a inundar nuestros corazones y nuestros pensamientos. Es imposible vivir en alabanzas a Dios y estar en zozobra, mas bien, la alabanza misma nos trae la paz.

Nos Cambia

2 Corintios 3:18: Por tanto, nosotros todos, mirando a cara descubierta como en un espejo la gloria del Señor, somos transformados de gloria en gloria en la misma imagen, como por el Espíritu del Señor.

1 Juan 3:1-2: Mirad cuán grande amor nos ha dado el Padre para que seamos llamados hijos de Dios. ¡Y lo somos! Por esto el mundo no nos conoce, porque no le conoció a él. Amados, ahora somos hijos de Dios, y aún no se ha manifestado lo que seremos. Pero sabemos que cuando él sea manifestado, seremos semejantes a él, porque le veremos tal como él es.

Somos transformados a la imagen de la misma gloria del Dios que adoramos. ¡Qué hermoso privilegio! Dios nos premia transformándonos a su propia imagen cuando le expresamos nuestro amor y agradecimiento por medio de nuestra alabanza y nuestra adoración.

Bendiciones para todos.

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